Luis Alfonso Chango no se guardó nada tras la igualdad de la Selección de Ecuador ante Curazao, un tropiezo en la cancha que se convirtió en el detonante de una crisis política interna que apunta a lo más alto de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. Mientras el cuerpo técnico comandado por Sebastián Beccacece afina los últimos detalles tácticos para medir fuerzas contra Alemania, el entorno local arde. Las esquirlas del último resultado calaron hondo en la dirigencia nacional, abriendo el escenario perfecto para que las voces más críticas del balompié local expongan las fracturas administrativas que, según ellos, arrastra el equipo de todos.
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La FEF bajo la lupa tras el inesperado tropiezo ante Curazao
El rendimiento colectivo encendió las alarmas, pero fue Luis Alfonso Chango quien decidió trasladar el problema del césped a los escritorios. El Presidente Vitalicio de Mushuc Runa, fiel a su postura frontal y combativa, arremetió con dureza contra el manejo actual de la FEF. Para el dirigente ambateño, el bache futbolístico actual no es una casualidad, sino la consecuencia directa de una gestión que prioriza los intereses particulares por encima del crecimiento del fútbol ecuatoriano y de sus clubes asociados.
El polémico sistema de elección que cuestiona Luis Alfonso Chango
«Toda la culpa es del señor Egas que solamente piensa en él y no le importa la selección, peor los equipos del fútbol ecuatoriano. Se elige de forma anticipada con las invitaciones a los dirigentes y por ese viaje votan en elecciones anticipadas».
Con estas declaraciones, Chango puso el dedo en la llaga sobre el proceso electoral donde Francisco Egas se impuso con comodidad antes del ciclo mundialista. Según la postura del directivo del ‘Ponchito’, el esquema de votación estuvo condicionado, restándole legitimidad democrática a un mandato que hoy califica de deficiente.
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Un balance institucional en números rojos según la dirigencia de Mushuc Runa
El cierre del análisis de Chango no dejó espacio para las interpretaciones diplomáticas. Sentenció que el ciclo actual carece del liderazgo necesario para conducir el destino deportivo de 18 millones de ecuatorianos, asegurando que la permanencia en el cargo responde a un capricho dirigencial y no a los resultados. «Lo que hace mal debe terminar mal, así de simple», concluyó de forma tajante, dejando en claro que la tregua política en el balompié nacional está completamente rota mientras la Tri intenta enfocarse en su próximo gran reto europeo.
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