IDV sumó una nueva estrella a su vitrina tras vencer con autoridad a Universidad Católica. En una final que midió la resistencia y el oportunismo, el equipo de Joaquín Papa demostró por qué es el referente del fútbol ecuatoriano actual. El marcador de 3-0 en la Supercopa Ecuador no solo refleja los goles, sino la diferencia de oficio entre un proyecto consolidado y un aspirante que se quedó sin ideas ante la adversidad.

Junior Sornoza guía al IDV campeón de la Supercopa
El inicio del encuentro mostró a una Universidad Católica ambiciosa. El planteamiento de Diego Martínez buscaba asfixiar la salida de los Rayados, logrando aproximaciones peligrosas que carecieron de puntillazo final. Sin embargo, la jerarquía de Independiente del Valle campeón apareció en el momento justo. A los 24 minutos, Junior Sornoza aprovechó un rebote en el vertical tras remate de Carlos González para abrir la cuenta.
El golpe anímico fue letal para la Chatoleí. Solo seis minutos después, al 30′, el propio Sornoza ejecutó un tiro de esquina preciso para que Mateo Carabajal conectara de cabeza y venciera a Rafael Romo. En media hora, el Negriazul ya tenía el título encaminado, obligando al rival a caer en la desesperación y el juego fuerte.
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Control táctico y la sentencia de Briones
En el complemento, Independiente del Valle gestionó el esfuerzo. Retrocedió metros, cerró líneas y permitió que el reloj jugara a su favor. La Chatoleí, impotente ante el cerrojo defensivo, dejó espacios que fueron castigados en el cierre. Ronald Briones, aprovechando un error en la salida del portero Romo, selló la goleada 3-0 que desató el festejo en el banquillo de Papa.





















