
El guardameta argentino Esteban Andrada, actual figura bajo los tres palos del Real Zaragoza, protagonizó uno de los episodios más oscuros de la temporada en el fútbol español durante el enfrentamiento ante la SD Huesca. Lo que debía ser una jornada de consagración personal para el exarquero de Rayados, terminó convertida en un escándalo de proporciones mayúsculas tras una reacción violenta que empañó el cierre del derbi en El Alcoraz.
El contraste de una actuación manchada por la violencia
La ironía del fútbol se ensañó con el guardameta en una noche de contrastes absolutos. Esteban Andrada se había erigido como el muro del equipo maño desde el amanecer del partido, logrando atajar un penal crucial frente a Óscar Sielva cuando apenas transcurrían 7 minutos de juego. Su solvencia técnica mantenía al Zaragoza en la pelea, pero la estabilidad emocional del portero se desmoronó en los minutos finales del compromiso, transformando los aplausos en un repudio generalizado por parte de la grada y sus colegas de profesión.
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Enloqueció Esteban Andrada 😳❌️ pic.twitter.com/Jg6VuxbZ2Y
— Pablo Giralt (@giraltpablo) April 26, 2026
La expulsión y el golpe a Jorge Pulido
El detonante del caos ocurrió tras recibir su segunda tarjeta amarilla. La expulsión administrativa, lejos de calmar las aguas, sirvió de combustible para un estallido de furia. Entre provocaciones y la tensión propia de un clásico regional, el Esteban Andrada del Real Zaragoza perdió los estribos y lanzó un brutal puñetazo al rostro del defensor Jorge Pulido. La agresión física desató una trifulca que obligó a la intervención de los cuerpos técnicos y compañeros para evitar un desenlace aún más grave sobre el césped.
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