La gestión de José David Jiménez en Emelec se encuentra en un punto de máxima presión tras la resolución del Comité de Apelaciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF). A pesar de los esfuerzos por reducir el presupuesto operativo, las obligaciones contractuales incumplidas durante las temporadas 2021 y 2022 han vuelto a golpear las arcas del club. La negativa de las autoridades ante la apelación eléctrica deja a la institución con una deuda que supera los $200.000, la cual debe resolverse para garantizar la operatividad deportiva en el corto plazo.

Los expedientes de Adrián Bone y Robert Burbano
El desglose de los pagos pendientes revela una carga significativa. En el caso del portero Adrián Bone, Emelec tiene un plazo estricto de 30 días para cancelar $127.750. El incumplimiento de este término activaría automáticamente una sanción directa de la FIFA, complicando aún más el panorama internacional del equipo.
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Por otro lado, la situación de Robert Burbano presenta un matiz distinto pero igualmente grave. La deuda con el volante asciende a $110.160. A diferencia de Bone, este valor ya ha generado consecuencias administrativas: el club actualmente mantiene una prohibición de inscribir jugadores debido a que el plazo original para este pago ya expiró.

El mercado de fichajes en riesgo
Para la directiva actual, la resolución de estos salarios impagos es una prioridad absoluta. La planificación deportiva contempla la llegada de nuevos nombres para fortalecer la plantilla en la segunda etapa del año; sin embargo, cualquier intento de fichaje será nulo si no se levantan las restricciones vigentes. La administración debe gestionar estos fondos con urgencia para evitar que el legado de deudas de años anteriores condene la competitividad del «Bombillo» en el presente torneo.




















