Los estadios vacíos reflejan una de las problemáticas más notorias de la LigaPro en la temporada 2026. Los registros de Liga Pro revelan un panorama crítico en los graderíos: ningún equipo del torneo supera el 50% de ocupación promedio en sus recintos, y únicamente Emelec y Liga de Quito logran sobrepasar la barrera del 30%. La brecha se acentúa en las cifras oficiales, donde Emelec lidera con 15.248 aficionados por juego y Liga de Quito registra 13.646, mientras que Barcelona SC cae a un promedio de 8.758 espectadores y clubes como Guayaquil City o Libertad FC no alcanzan los 1.200 asistentes por encuentro.
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Causas directas que explican los estadios vacíos según la dirigencia y la prensa
Miguel Ángel Loor, presidente de Liga Pro, argumenta que este fenómeno responde a múltiples variables, como los hábitos de las nuevas generaciones, la seguridad y el interés que despierte la disputa de objetivos institucionales. Aunque la organización incide en la designación de días y horarios, Loor recalca que el impulso principal nace del sentido de pertenencia: el aficionado va por el escudo y la camiseta, no por el ente organizador.
Por su parte, el periodista Alfonso Harb sostiene que el rendimiento de los clubes del Astillero incide de forma directa en el alejamiento del público. Con Barcelona en el sexto lugar y Emelec en zona de Copa Sudamericana de media tabla hacia abajo, ambos atraviesan campañas distantes de sus estándares históricos. A esto se suma el dominio prematuro de Independiente del Valle en la tabla, lo que resta dramatismo y expectativa a la definición del campeonato.
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El fútbol frente a la industria del entretenimiento y el valor de la experiencia
Whimpper Narváez, especialista en gestión y marketing deportivo, advierte que la disciplina compite directamente por el tiempo y presupuesto de los hinchas frente a opciones como cines o bares. Para Narváez, el fútbol ecuatoriano debe ofrecer un producto integral que incluya seguridad, precios accesibles y alternativas gastronómicas o turísticas que justifiquen el desplazamiento al escenario. Dejar toda la responsabilidad en el aficionado ignora la necesidad de estructurar mejores horarios y planteles competitivos que motiven la inversión de los espectadores.




















