
El empate de Macará ante Tigre deja sensaciones de resiliencia en Ambato. En un duelo de ida y vuelta constante, el equipo ecuatoriano supo sobreponerse a la efectividad de David Romero, quien puso en ventaja a la visita en dos oportunidades. Sin embargo, la disciplina táctica y el empuje del «Viejo y Querido» permitieron que el marcador se equilibrara gracias a un autogol de Zenobio y un cabezazo certero de Franco Posse, asegurando un punto vital para las aspiraciones internacionales del club.
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El desarrollo táctico en el Bellavista
Durante la primera mitad, Macará asumió el protagonismo del balón, pero sufrió ante las transiciones rápidas del conjunto de Victoria. A los 17 minutos, David Romero aprovechó un descuido defensivo para marcar el primero con una definición sutil sobre Rodrigo Rodríguez. La respuesta local no tardó en llegar: un tiro de esquina ejecutado por Miranda provocó el error del arquero Zenobio, quien terminó empujando el esférico en su propia puerta tras la presión ambateña.

El juego aéreo como salvavidas
En el complemento, la tónica se mantuvo similar. Romero volvió a golpear, esta vez de cabeza, tras otro servicio desde el rincón. No obstante, Macará volvió a apelar a su juego aéreo. Franco Posse, con un testazo formidable, puso el 2-2 que hizo estallar a la hinchada en el Bellavista. El cierre del partido estuvo marcado por la tensión y la expulsión de Jean Estacio, obligando al local a replegarse para cuidar un resultado que los mantiene en la zona de clasificación directa.
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