El ecuatoriano Cheché Arroyo vio desde el banco la sorpresiva derrota de su equipo ante el modesto Göztepe y evita quedar marcado en la debacle.
La Copa de Turquía trajo una de las mayores sorpresas del torneo en los cuartos de final. Besiktas, uno de los equipos más grandes del país, cayó en casa por 1-3 frente al Göztepe, un club de menor renombre que dio el batacazo de la jornada. Sin embargo, entre los damnificados no estuvo Cheché Arroyo, quien permaneció en el banco de suplentes y evitó ser parte directa del desastre.
El mediocampista ecuatoriano llegó con expectativas al gigante turco y, en sus primeras semanas, fue tomado en cuenta con regularidad por su entrenador. No obstante, en los últimos encuentros ha visto reducido su protagonismo, algo que podría estar ligado a su proceso de adaptación al fútbol europeo y a la exigencia de un club que siempre busca resultados inmediatos.
La eliminación del Besiktas genera un fuerte impacto, pues el equipo aspiraba a levantar la Copa de Turquía como una vía para salvar la temporada. Ahora, las críticas se centran en el rendimiento del plantel y en las decisiones tácticas del cuerpo técnico. Mientras tanto, Keny Arroyo tendrá que trabajar para recuperar su lugar y demostrar que puede ser una pieza clave en el equipo.