Más de 500.000 hinchas, un trofeo remendado y disturbios en el recibimiento de Flamengo en Río.
Río de Janeiro se paralizó para recibir al tetracampeón de América. Cerca de medio millón de hinchas del Flamengo inundaron las calles para celebrar la conquista de la Copa Libertadores obtenida ante Palmeiras en Lima. Entre la multitud y la euforia, el ecuatoriano Gonzalo Plata vivió una jornada histórica, aunque marcada por un «blooper» inesperado y un final caótico.

La fiesta fue descomunal. Desde un trío eléctrico, los jugadores comandaron los cánticos. Sin embargo, el momento viral llegó cuando el trofeo (una réplica para el desfile) se rompió justo en la unión de la esfera con la base. Lejos de amargarse, el plantel improvisó una reparación con cinta adhesiva y Plata continuó los festejos alzando la copa remendada.
Lamentablemente, la celebración tuvo su lado oscuro. Hacia el final del recorrido, se registraron incidentes, saqueos a locales comerciales y enfrentamientos con la policía, que debió utilizar gases lacrimógenos. Pese al caos final, la imagen que queda es la de una ciudad rendida a los pies de sus campeones y un Gonzalo Plata consagrado en la élite sudamericana.



