
La mirada de la selección nacional no se despega de los estadios del país. Sebastián Beccacece, en sus declaraciones más recientes, ha querido zanjar el debate sobre si los jugadores que militan en el campeonato ecuatoriano tienen un techo de cristal para llegar al combinado absoluto. El estratega fue enfático al señalar que la LigaPro es una fuente primaria de recursos para su esquema, especialmente en posiciones críticas como la delantera, donde la rotación y el estado de forma mandan sobre la jerarquía previa.
Un radar encendido para el talento doméstico
Para Beccacece, el proceso de selección no se limita a observar las ligas europeas o el mercado brasileño. El análisis es semanal y presencial en las canchas de Quito, Guayaquil y los diversos escenarios del país. «Siempre veo el torneo local y escogemos a quienes lo hagan bien», sentenció el técnico, subrayando que la meritocracia es el único pasaporte válido para vestir la camiseta de la Tri. Esta postura busca motivar a los futbolistas locales, quienes ven en la selección una vitrina inmediata para su proyección internacional.
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Del patio local hacia la vitrina internacional
El éxito de esta política de puertas abiertas se refleja en la exportación de talento. El seleccionador recordó que varios elementos que iniciaron su ciclo bajo su mando en clubes locales, hoy ya forman parte de ligas extranjeras gracias a la exposición conseguida en las convocatorias. Con los amistosos frente a Marruecos y Países Bajos en el horizonte, la Tri se prepara para una prueba de fuego en Europa, donde el equilibrio entre la experiencia de los «legionarios» y el hambre de los jugadores de la LigaPro será la clave para consolidar el camino al Mundial 2026.
