Gonzalo Plata destacó como titular, pero no bastó para evitar la caída de Flamengo ante Corinthians
La temporada 2026 del fútbol brasileño arrancó con una definición de alto voltaje. En el marco de la Supercopa de Brasil, el Flamengo, contando con el ecuatoriano Gonzalo Plata en el once inicial, se midió ante un Corinthians que supo aprovechar cada debilidad de su rival. El encuentro, disputado este domingo, terminó con un 2-0 a favor del Timao, dejando al equipo de Río de Janeiro con las manos vacías en su primera gran cita del año.

Desde el pitazo inicial, el «Fla» intentó imponer condiciones. De hecho, el equipo dirigido por Filipe Luis estuvo a centímetros de abrir el marcador mediante un cabezazo que fue despejado heroicamente sobre la línea por Mateuzinho. Sin embargo, la efectividad estuvo del lado paulista. A los 25 minutos, tras una jugada preparada en un tiro de esquina, Gustavo Henrique asistió a Gabriel Paulista, quien remató sin resistencia para marcar el 1-0 parcial.
La expulsión de Carrascal: el punto de quiebre
El trámite del partido cambió drásticamente al cierre de la primera mitad. En una acción revisada por el VAR durante el entretiempo, se determinó que Jorge Carrascal impactó con un codazo a Breno Bidon. La decisión arbitral fue tajante: tarjeta roja antes de iniciar el complemento. Con un hombre menos, el panorama se tornó cuesta arriba para el Mengao.
A pesar de la inferioridad numérica, Flamengo no renunció al ataque. Gonzalo Plata se convirtió en el jugador más incisivo del equipo, buscando constantemente asociarse con Lucas Paquetá, quien hacía su debut oficial como el fichaje estrella de la temporada. Aunque generaron peligro, la falta de puntería y el orden defensivo de Corinthians impidieron el empate.
Corinthians liquida y se queda con la corona
Filipe Luis intentó refrescar el ataque sacando a Plata al minuto 81 para el ingreso de Everton, pero el cerrojo del Timao fue impenetrable. Con un Flamengo volcado totalmente en campo contrario, los espacios aparecieron para el contragolpe. En la última jugada del encuentro, Yuri Alberto quedó mano a mano frente a Agustín Rossi y no perdonó, sellando el 2-0 definitivo que le otorgó a Corinthians el título de la Supercopa de Brasil.

