Tras su paso por semifinales de Libertadores, Liga de Quito traza objetivos ambiciosos: ganar Copa Ecuador, LigaPro y sumar puntos en el ranking FIFA.
En el entorno de Liga Deportiva Universitaria de Quito, la historia y la exigencia nunca permiten descansos. Tras una temporada vertiginosa que dejó al equipo con la satisfacción de haber alcanzado las semifinales de la Copa Libertadores, la directiva del «Rey de Copas» no se conforma y ya ha trazado una hoja de ruta que va mucho más allá de los torneos locales. Eduardo Álvarez, gerente deportivo del club, ha revelado que la institución ya trabaja con una visión a largo plazo que tiene como gran utopía —y objetivo real— la clasificación al Mundial de Clubes de 2029.

El dirigente albo fue tajante al explicar que, para un equipo con el escudo de Liga, la obligación es pelear por todo lo que se juega. Sin embargo, la planificación estratégica actual combina la gloria deportiva con la sostenibilidad económica. Según Álvarez, los objetivos inmediatos son claros y no admiten negociación: ser campeones de la Copa Ecuador y dominar la LigaPro para ser los mejores del país.
“Hay varios objetivos, la perspectiva, el escudo que defendemos, es que hay que pelear por todo. Debemos ser campeones de Copa Ecuador, ser los mejores en LigaPro. Desde el tema económico, mínimo ir a cuartos de final de Libertadores», expresó Eduardo Álvarez en un principio en diálogo con Gol Sports.

No obstante, el verdadero reto está en el plano internacional. La directiva ha establecido como meta económica mínima alcanzar los cuartos de final de la Copa Libertadores. Este logro no solo es vital para las finanzas del club, sino que es el combustible necesario para el «gran sueño». La intención es seguir sumando puntos en el ranking FIFA, un factor determinante para optar por un cupo en el nuevo formato del Mundial de Clubes.
«Siempre con el objetivo de pelear por ir a un Mundial de Clubes. Queremos ser campeones de todos los torneos y llegar a ese Mundial de Clubes de 2029”, sentenció Álvarez, dejando claro que la ambición en Ponciano no tiene techo. Para materializar estos deseos, la responsabilidad recae ahora sobre el cuerpo técnico y la plantilla. Con un equipo que empieza a tomar forma y refuerzos que se están acoplando a la disciplina de Tiago Nunes, las exigencias están sobre la mesa. La ilusión ha sido sembrada, y en Liga de Quito, pensar en grande ya no es una opción, sino una política institucional.
