Joao Rojas se reincorpora a la pretemporada tras recibir un pago parcial, aunque su futuro bajo el mando del nuevo DT no está asegurado.
El ambiente en Barcelona SC no ha sido el ideal para el inicio de una nueva campaña. Los problemas financieros que arrastra la institución han repercutido directamente en la plantilla, generando un clima de tensión que tuvo como protagonista a uno de sus principales referentes: Joao Rojas. La falta de liquidez del club provocó una acumulación de deuda de cuatro meses de salario, una situación insostenible que llevó al atacante a tomar una decisión drástica y ejercer presión sobre la directiva.
El malestar de Rojas no se limitó únicamente al aspecto económico. El jugador, surgido en las canteras de Aucas, también manifestó su inconformidad con las recientes decisiones deportivas tomadas por la cúpula del club, específicamente con la salida del entrenador Ismael Rescalvo. Esta combinación de factores —la deuda salarial y la discrepancia con el manejo del banquillo— motivó al ’11’ del Ídolo a no presentarse al arranque de la pretemporada el pasado miércoles, ausentándose de los chequeos médicos obligatorios y enviando un mensaje contundente: no volvería a pisar la cancha hasta que se regularizaran sus haberes.

La ausencia de un jugador de su peso en el vestuario encendió las alarmas. Ante la firmeza de su postura y la necesidad de contar con el plantel completo, la dirigencia de Barcelona reaccionó con celeridad. Se realizó el pago correspondiente a un mes de la deuda, un gesto que, aunque no soluciona el problema de fondo, sirvió para apaciguar los ánimos y abrir una vía de diálogo.
Tras este acercamiento, Joao Rojas decidió ceder en su postura inicial y reincorporarse a la disciplina del club. El extremo se pondrá bajo las órdenes de Isaac Ramos, preparador físico del cuerpo técnico de César Farías, quien asume como el nuevo timonel del equipo. Aunque Rojas tiene contrato vigente y debe cumplirlo, su retorno a los entrenamientos no garantiza su permanencia absoluta; el futuro del jugador de 28 años sigue siendo una incógnita y, de llegar una oferta que beneficie tanto a las arcas del club como a su carrera, esta será analizada minuciosamente. Por ahora, la calma ha vuelto a medias, pero la situación financiera sigue siendo un tema delicado en el Astillero.
