
La excursión del Deportivo Cuenca por Buenos Aires dejó lecciones importantes tras una derrota que se gestó por el desgaste y la falta de contundencia. En el marco de la segunda fecha del Grupo D de la Copa Sudamericana, el equipo ecuatoriano se enfrentó a un San Lorenzo que, impulsado por su gente en el Pedro Bidegain, tomó la iniciativa desde el primer minuto. Aunque los Morlacos venían de un gran envión tras derrotar a Santos en el debut, la intensidad del fútbol argentino terminó por inclinar la balanza a favor del Ciclón.

Resistencia del Deportivo Cuenca en la primera mitad
Durante los 45 minutos iniciales, el plan de Jorge Célico se centró en cerrar espacios y apostar por la solidez en el fondo. El Deportivo Cuenca sufrió ante las constantes trepadas de Mathías De Ritis y el juego aéreo de Alexis Cuello, pero la falta de puntería de los locales mantuvo el arco en cero. En este tramo, el conjunto cuencano apeló al orden, aunque le costó generar circuitos de juego que permitieran inquietar al portero rival.
Te puede interesar: Macará asalta Victoria: El ‘Ídolo’ de Ambato silencia a Tigre en la Sudamericana
El complemento y el quiebre del orden táctico
En la segunda etapa, la estructura defensiva del Deportivo Cuenca comenzó a mostrar grietas. La resistencia se rompió al minuto 17 del segundo tiempo, cuando Jhohan Romaña aprovechó una desatención en la marca durante un tiro de esquina para conectar de cabeza y poner el 1-0. El impacto anímico fue inmediato y el equipo morlaco no logró reaccionar a tiempo.
Pocos minutos después, San Lorenzo aprovechó los espacios dejados por un Cuenca volcado al ataque y sentenció el 2-0 definitivo a través de Nicolás Tripichio. Con este resultado, el «Expreso Austral» deberá replantear su estrategia para los próximos encuentros, entendiendo que en torneos cortos como la «Gran Conquista», los errores en áreas propias se pagan con la pérdida de puntos vitales.
Contexto Oficial: